Y es que, aunque olvides cómo era besar su risa,
no podrías borrar de tu mente que ella es capaz de hacer
del fracaso algo elegante, dando besos,
soñando con salvarse de esos, buscando entre vasos versos
que sanen sus heridas, que sean su paracaídas.
Ella, que amaba la vida sin medida
pero hubiese dado cualquier cosa
por morir sobre tu espalda.

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