Lo conocí, me cautivó, abrió su corazón, besé y remendé sus heridas, me dejó habitarlo y así me enamoró. Ese es el problema de encariñarte con alguien, cuando se va te sientes perdido. Me dijo que 'el corazón se quiebra como un vaso, a veces con una partidura silenciosa y otras estallando en añicos'. Tuvo que reír cuando lo que deseaba era llorar.
Me gusta imaginar que tú también te acuerdas de mí cuando te acuestas. Lo cierto es que yo ignoraba que tenía en mí esas reservas de ternura. Nunca superas a la persona que te marcó, te hizo sufrir y no pudiste tener.
Pero nunca nadie mencionó que hacerte la fuerte te destruía el doble.
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