jueves, 27 de febrero de 2014


Lo conocí, me cautivó, abrió su corazón, besé y remendé sus heridas, me dejó habitarlo y así me enamoró. Ese es el problema de encariñarte con alguien, cuando se va te sientes perdido. Me dijo que 'el corazón se quiebra como un vaso, a veces con una partidura silenciosa y otras estallando en añicos'. Tuvo que reír cuando lo que deseaba era llorar.
Me gusta imaginar que tú también te acuerdas de mí cuando te acuestas. Lo cierto es que yo ignoraba que tenía en mí esas reservas de ternura. Nunca superas a la persona que te marcó, te hizo sufrir y no pudiste tener.
Pero nunca nadie mencionó que hacerte la fuerte te destruía el doble.


Él dio el primer paso hacia el olvido, yo debí seguirlo, o al menos hacer lo mismo, pero en cambio sigo aquí, esperando un milagro. No lo culpo a él, no tiene porque sentir lo mismo. Me culpo a mí, que aún espero que lo haga... Un dolor así no se quita con remedios, terapia o vacaciones; un dolor así se sufre, simplemente, a fondo, sin atenuantes, como debe ser. No sé si me olvidará, ni si es amor este miedo, yo sólo sé que se va, yo sólo sé que me quedo.
Un día voy a escribir todo lo que siento. Y va a leerlo y a preguntarte si se trata de él.Y probablemente sí. Y posiblemente ya no.


¿Sabes cuál es la diferencia entre promesas y recuerdos? Nosotros rompemos promesas mientras los recuerdos nos rompen a nosotros.

De pronto te encuentras en tu cuarto mirando un punto en blanco. Sobreviviendo, apenas. Podría quedarme justo ahí, en sus brazos, sintiendo su aroma y creyendo que todo es perfecto. Como antes. Quisiera sentir que soy importante para tí, que te hago falta como tú me faltas a mí. Recordarte después de un año ha sido una tontería. (Si alguien te hace volar asegúrate de caer de pie cuando te suelte. Porque te soltará.) Soñamos con el amor, lo perseguimos, lo encontramos y luego acabamos perdiéndolo. Irse lejos no es la solución, uno siempre se lleva consigo.
Te deseo lo mejor, que seas muy feliz y que en esa agonía de la perfección me eches terriblemente de menos. Y no puedas decirlo en alto.


Please don't close your eyes, don't know where to look without them. Outside the cars speed by, I never heard them until now.
I know you care, I know it is always been there, but there's trouble ahead, I can feel it. You are just saving yourself when you hide it
Yeah, I know you care, I see it in the way you stare, as if there was trouble ahead and you knew it. I'll be saving myself from the ruin, And I know you care.
I used to run down the stairs to the door and I thought you were there. Do you shape through the comfort of us two lovers loved out of love.
Oh, but I know you care, I know it is always been there. But there's trouble ahead, I can feel it
You are just saving yourself when you hide it
Yeah, I know you care, I see it in the way you stare. As if there was trouble ahead and you knew it ,I'll be saving myself from the ruin.
And know it wasn't always wrong, but I've never known a winter so cold. Now I don't warm my hands in your coat But I still hope...
'Cause this is how things ought to have been, and I know the worst of it wasn't all that it seemed
Why can't I dream, Why can't I dream?
'Cause I know you care, And I know you care. I know you care. I know you care. I know it's always been there



martes, 25 de febrero de 2014

Pero lo cierto es que las principales decisiones son aquellas que debemos tomar en la intimidad del diálogo con nosotros mismos, porque son las que marcarán el rumbo de nuestra existencia.
Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. Creo que vale la pena hacerse añicos por esos sentimientos. Podemos fingir que nada nos duele, pero todos sabemos que hasta las cosas mas pequeñas pueden derrumbarnos, porque aunque uno no quiera, el amor es una excusa para aguantar cosas que no deberíamos aguantar. Comencé a hacer planes, pensando que llegaríamos muy lejos, pero tampoco te conté que en ese instante la noche se hizo añicos y ahora es apenas algo que puedo poner en orden. Recuerdo mi felicidad, puedo notarla y siento que entonces los dos éramos felices, no sólo yo. Y si estuvieras en mi lugar, entenderías el porqué de mi comportamiento, tú y yo nunca hemos sido amigos y nunca podremos serlo porque cuando te miro y pienso que no estás conmigo me duele.
En realidad, no te perdí, hay momentos en los que la vida separa, y eso pasó entre nosotros. El problema es que aprendiste a lastimarme, sin ponerme una mano encima. Y mi error fue quererte a pesar de todo. Lo triste es que aunque cada vez dueles más, no te quiero olvidar.¿Y si nunca puedo olvidarte? Aunque creo que en el fondo el olvido es un gran simulacro. Nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar. Un gran simulacro repleto de fantasmas… La verdad es que yo sigo aquí para ti y te quiero a pesar de como han ido dándose las cosas. Y lo digo porque es una lástima muy grande no decir nunca lo que uno siente…
El mundo es una odiosa colección de recuerdos que me dicen que exististe y que te he perdido. Pero a pesar de todo estoy tranquila, porque sé que a pesar de la distancia, noche tras noche, los dos siempre veremos la misma luna.
Supongo que no quise verlo, pero hace ya muchos 'Te extraño' que no nos buscamos, o que no me buscas. La cuestión es que hay personas que aparecen de repente, y nos marcan para siempre. Y ese fuiste tú, y ya no es solo dar vuelta la página..es terminar el capítulo, el libro, la saga, toda una historia…Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan.
Amar es volverse un poco más estúpido por voluntad propia.Aún cuando no deberíamos, lo hacemos.Me es complicado explicar lo fácil que fue quererte.Te amo por decisión propia y no mido la consecuencia de que seas mi destrucción. Nada queda de mí después de este amor. Puedo soportar que te vayas lejos, pero no que te vayas para siempre, y cuando realmente alguien te quiere, no se va, no se aleja, no te olvida. Y tú me dijiste que me querías, varias veces en varias eternidades atrás.Como cuando tu mirada chocó con la mía y el tiempo no supo si seguir avanzando o colapsar.Tienes miedo a que te haga daño y te haces daño con tanto miedo.
Maldita sea tu presencia en mis pensamientos y tu ausencia en mi realidad.
Al final,ahora que todo acabó, nos echamos de menos. Nos echamos de menos el uno al otro y, curiosamente, cada uno a sí mismo.

lunes, 24 de febrero de 2014

-No pretendo que me quieras, solo quiero que me dejes quererte. Y quien sabe, quizás un día hasta te enamores de mí. Y sino, será mala suerte, pero no hay cosa peor que vivir sin amor. Y te lo digo porque lo he pasado mal durante muchos años, pero cuando te conocí pensé que ibas a cambiar todo. Cuando te vi con ese libro para tontos, cuando me sonreíste por primera vez, incluso cuando lloraste por primera vez. Yo de verdad pensaba que eras distinta. Pensé que todo eso de ser una abogada formal e insensible era de afuera, que en algún momento ibas a dejarme conocerte. Pero al parecer me equivoqué.


No quiero mas excusas por favor. Cuánto tiempo hemos sido uno los dos? Me preguntan a mí, contestas vos. 
Y es que tú, no eras tú sin mí, no, no eras nada, ni yo existía sin tu compañía.
Corazón, dame algo de razón... Hemos perdido personalidad en esta relación. 
Nunca fui dependiente de mí, mas bien lo fui de ti, te entregaste enamorada al juego. Y aunque no 
ha estado nada mal yo me quiero escapar... recuperemos nuestra libertad.
Esta noche te lloraré tanto que te irás de mí. Limpiaré con lágrimas la sangre que ha corrido aquí. El cd que habíamos compilado para hacer el amor, ayer fue mi disco favorito y hoy es lo mas triste que oí. 
Hoy por primera vez yo te confesaré, que me cuesta dejarnos y que no sé en cuanto tiempo me acostumbraré. 
Nos pasábamos noches enteras escuchándolo, por momentos no escuchaba nada mas que tu pasión. Pero ahora que me dices esto debo reconocer que quiero volver a ser de mi, ya no me acuerdo como era ayer. 
Abriré mi placard pondré todo en su lugar. Tengo que separar toda tu ropa que no quiero usar. Yo te juro que no, no te guardo rencor. Sólo quiero volver a ser ese chico que te presenté.
Lo más triste que oí fue tu adiós al partir. Y con esta canción me desprendo de ti. 

Ella no dijo nada, se quedó mirándome, y creo que nunca había visto algo tan frágil. No sé cual de todas mis palabras le rompió algo en su interior que no sé si en algún momento iba a poder reparar. Pero estaba bien, así tenía que ser, el amor era estar vulnerable ante la otra persona, y que la otra persona no haga nada para lastimarte. Y yo nunca haría nada para lastimarla.


-Yo también te quiero.



“- ¿Sabes? Pensé que deberías saberlo.
- ¿Saber qué?
- Que alguna vez fuiste feliz... conmigo. 



Debí haberte superado en el instante en el que tú me superaste.



Te he perdido entre la gente, te he adorado y te he odiadoy en el fondo sabes bien que en los peores momentos llevas dentro un ángel negro que nos hunde a los dos. 
Y cuando llega el nuevo día me juras que cambiarías,si, pero vuelves a caer. 
Te dolerá todo el cuerpo, me buscarás en el infierno, porque soy igual que tú. 
Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así.  
Para viajar a otros planetas por corrientes circulares, te di una cápsula especial. Pero ahora tú cabeza 
es una tormenta de arena y cada noche una espiral... 
Y cuando llega el nuevo día me juras que cambiarías si, pero vuelves a caerTe dolerá todo el cuerpo, me buscarás en el infierno, porque soy igual que tú. 
Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así. 


Prometo nunca olvidar que este es un amor para toda la vida y saber siempre que en lo profundo de mi alma, no importa que nos pueda separar, siempre nos volveremos a encontrar el uno al otro.
Yo también tengo una teoría. Una teoría sobre los momentos de impacto. Mi teoría de esos momentos de impacto son como destellos de mucha intensidad que te cambian la vida por completo y terminan definiendo quien eres.


Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte, aunque sea tarde, escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar. Que no vas a recibir nunca. Que como tu me enseñaste, cuando acabe de escribirla la quemaré, los sentimientos se pondrán a arder, y ese dolor, cómo era... Ah sí, ese dolor no se te queda tan dentro. Esta vez solo quiero ser claro, sería un imbecil si no gritara que me he equivocado, desde el principio, contigo. He intentado avanzar sin apartar antes las cosas que lo impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar, empeñado en quedarme ahí. Qué locura no? En medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar.  
Dónde está el secreto del futuro? Puede que esté en fijarse bien, en avanzar, mirar más cerca. Más. Tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro. Solo hay que dejar que las cosas pasen. Y ahora lo tendría claro. Aunque ya no depende de mí, sino de ti.


Cuando alguien desaparece de tu vida, puede que no vayas a volver a ver a esa persona nunca más, o si podrás decirle todas las cosas que te quedan, que te gustaría decirle. Coges papel y lápiz y escribes una carta. Que puede ser eterna o puede ser una palabra. Se la escribes a esa persona que se fue, pero no, no la mandas, la doblas y la acercas a una llama y la quemas. Se la lleva el viento y así el dolor no se te queda tan dentro.



-Si, pero no puedes pasarte la vida pensando solo en ti. A veces es ahora o nunca, a veces es saltar al vacío y esperar a que alguien te atrape, y yo quiero ser esa persona. ♥
De repente, sin que yo entendiera porque, ella corrió hacia mí y me abrazó, y luego lloró, me besó y lloraba. Y yo no entendí que es lo que había dicho, pero casi que me revolvía el estómago el placer que me daba verla tan vulnerable. Me sentía casi cruel, es decir, lloraba por algo que había dicho, fuese lo que fuese, pero en fin, lloraba por mí. Y nunca nadie había llorado antes  por mí.


Parte del libro que estoy escribiendo♥


Siempre me habían resultado particularmente patéticos aquellos hombres que estaban parados en una esquina, mirando hacia todos lados, esperando algo que quien sabe si llegaría o no. Todos arreglados y perdiendo toda pizca de dignidad solo por una mujer.
Pero luego esa mujer llegaba, y ellos sonreían, y nunca había entendido bien como es que pasaba a parecer un hombre distinto, después de obviamente, un abrazo y el beso de saludo, que usualmente duraba un poco más de lo que tenía que durar, teniendo en cuenta que estaban en la calle, que obstruían el paso, y que a nadie le interesaba el amor que se tenían.
Yo solía ser de esos que gritaban ‘consíganse un cuarto!’, de hecho creo que lo habré hecho hace dos semanas.
Pero luego llegó Sabina, caminando con su minifalda negra, esos tacos que debían medir aproximadamente 3 metros, un blazer gris que debía valer más que mi sueldo entero, y con ojeras, el pelo revuelto, y una expresión de fatiga que te contaba como había sido su día en el trabajo. Y no me importó, no me importó la gente de afuera, ni que ella no llevara maquillaje, o que no se hubiese peinado antes de verme. No me importó el hecho de que yo me esforcé en verme bien, y ella solo vino a verme, porque saber que salió de donde quiera que estuviera, sin mirarse al espejo, teniendo la confianza de que yo la aceptaría así, me llenó el alma.
Y ahí entendí, a aquellos hombres que esperaban como idiotas, porque esto era, sencillamente, uno de esos momentos de la vida en que uno desea que todo se pare.
Que la gente desaparezca, que ella se ponga en pausa para poder mirar cada detalle de su ser, desde la uña saltada de esmalte del dedo pequeño en su mano derecha, hasta que solo llevaba un aro de pluma, y en la otra oreja no llevaba nada, o que alguna vez fue rubia, y se le notaba en las raíces que todavía no había cubierto de tintura, o que a pesar de  que toda la gente que pasaba en la avenida la empujaba, y de que llovía, ella levantó su mirada y me sonrío.
Y ahí deseé, ser aquel hombre que los demás consideran patético, por el resto de mi vida.
Esa noche, como la mayoría, solo deseé tener a alguien que me hable, me escuche y se acueste conmigo y aunque yo no quiera me cuente como fue su día. Quería tener algo por lo que preocuparme que no fuera… mi gato. 
Después de todo, estaba un poco solo. Desde que me había mudado a la ciudad no había tenido ni una visita de mis padres, mi hermana se había mudado a Nueva York para poder diseñar ropa y ya casi no llamaba. Y honestamente, nunca me sentí alguien especial.

Tenía el don para que toda relación con alguien a quien quería terminara en desastre. A pesar de mis defectos, siempre era yo el que terminaba queriendo más. Y por supuesto, siempre era el que terminaba llorando, y solo.


domingo, 23 de febrero de 2014

Te quiero cuando tienes frío estando a 21º, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loca, te quiero cuando después de pasar el día contigo mi ropa huele a tu perfume y quiero que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté sola ni tampoco porque sea nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible.



Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia.



(Al fin y al cabo, si todo fuese casualidad, dolería demasiado)

Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.





Él cree que en alguna parte, por el mundo, encontrará algún día a una mujer que, desde siempre, es su mujer. De vez en cuando lamenta que el destino se obstine en hacerle esperar con obstinación tan descortés, pero con el tiempo ha aprendido a pensar en el asunto con gran serenidad. Casi cada día, desde hace ya años, toma la pluma y le escribe. No tiene nombre y no tiene señas para poner en los sobres, pero tiene una vida que contar. Y ¿a quién sino a ella? Él cree que cuando se encuentren será hermoso depositar en su regazo una caja de caoba repleta de cartas y decirle
-Te esperaba.
Ella abrirá la caja y lentamente, cuando quiera, leerá las cartas una a una y retrocediendo por un kilométrico hilo de tinta azul recobrará los años -los días, los instantes- que ese hombre, incluso antes de conocerla, ya le había regalado. O tal vez, más sencillamente, volcará la caja y, atónita ante aquella divertida nevada de cartas, sonreirá diciéndole a ese hombre
-Tú estás loco.
Y lo amará para siempre.




¿Qué buscamos en una pareja? ¿A alguien parecido a nosotros o a alguien diferente? ¿Alguien como nosotros pero diferente, a alguien diferente pero como nosotros? ¿Alguien que nos completa? Oh, ya sé que no se puede generalizar, pero aún así...
El tema es: si buscamos a alguien que haga buena pareja con nosotros, sólo pensamos en aquellos aspectos que casan bien. ¿Pero y aquellos aspectos que no casan bien? ¿Habéis pensado alguna vez que en ocasiones nos arrimamos a las personas que tienen los mismos defectos que nosotros?




Pues nada, es la historia de siempre, es el hombre de mi vida y yo soy la mujer de su vida, eso es todo, lo que ocurre es que nunca hemos sido capaces de vivir juntos,  ¿contento?
Del hombre se despidió sin decir nada, un beso en los labios. Apenas un poco largo -y cerrando los ojos, él. 
Se subió al coche, sacudiendo con la mano, antes, las palomitas que había en el asiento. Se abrochó el cinturón de seguridad, pero luego se quedó allí, sin encender el motor. Miraba aquella casa, ante ella, y pensaba en la misteriosa permanencia de las cosas en la corriente nunca quieta de la vida. Pensaba que, viviendo con ellas, uno acaba dejando siempre algo como una ligera mano de pintura, el tinte de ciertas emociones destinadas a decolorarse, bajo el sol, en recuerdos. 
(...) Luego vio abrirse la puerta de la casa y al hombre saliendo, aún con la camiseta y los pies desnudos, acercándose con pasos lentos hacia ella. Se detuvo al lado de la portezuela. La mujer giró la manivela y bajó la ventanilla, aunque no completamente. Él apoyó una mano encima. 
Hay el viento apropiado, dijo. A lo mejor podríamos salir a la bahía. 
La mujer no dijo nada. Permanecía con la vista clavada en la casa.
Te marchas esta noche, qué más te da, dijo el hombre.
Entonces la mujer se volvió hacia el hombre y vio el mismo rostro de tantas otras veces, los dientes torcidos, los ojos claros, los labios de chiquillo, aquel pelo esparcido por la cabeza. Tardó un poco en decir algo. Pensaba en la misteriosa permanencia del amor, en la corriente nunca quieta de la vida.




Pero tuvo el antojo de jugar a hacer conmigo una excepción y, primero, nos fuimos a bailar y, en mitad de un “te quiero” me olvidó.
De Esperanza no tenía más que el nombre la que no esperaba nada de los hombres, coleccionaba amores desgraciados, soldaditos de plomo mutilados.
Pero quiso una noche comprobar para qué sirve un corazón y prendió un cigarrillo y otro más como toda esperanza se esfumó.
Por eso, cuando el tiempo hace resumen y los sueños parecen pesadillas, regresa aquel perfume
de fotos amarillas. Y, aunque sé que no era la más guapa del mundo… juro que era más guapa que cualquiera.




miércoles, 19 de febrero de 2014

Aunque pase el tiempo, pasen las ganas, pasen otros. 
Aunque tus locuras ya no sean como las mías, aunque me refugie en otros brazos, 
aunque te pierdas en otros ojos, aunque mi vida se aleje de la tuya , 
aunque todo siga pasando, aunque mi piel se erice con otro calor,
 aunque tus manos recorran otro cuerpo,
 aunque mi mundo gire en un sentido distinto al tuyo, 
aunque desaparezcas bruscamente así como apareciste irrumpiendo mis días... 
Fuiste esperanza cuando no la había,
 fuiste sueños entre realidades que lastimaban
fuiste amor cuando no sabía amar.
Recuérdame, un día cualquiera, cuando tengas cuarenta años, mujer, dos hijos y una hipoteca. Sólo piensa en mí. Quizás un día pongan aquella película en la televisión, la que yo no paré de recomendarte hasta que la viste, y no puedas evitarlo. O comience a sonar esa canción de Pulp en la radio mientras llevas a tu hijo a su entrenamiento de fútbol. Puede que pienses en aquella actriz y sonrías en mitad de la calle recordando que tú te la pediste primero. O tal vez tu hija te pregunte que hacías cuando eras joven y sin que puedas hacer nada aparezca mi imagen en tu cabeza. Simplemente eso, acuérdate de esta ilusa con la que compartiste un par de días de cama y cuatro besos tontos.
Hace algún tiempo que no tengo paz

Y allí me quedo, hablando sola, creando un monólogo más para agregar a la lista de veces que me has dejado gritando verdades que un día debiste escuchar. Te he dado mil y un oportunidades para reivindicarte, para abrazarme y ayudarme a dejarlo todo atrás. Para no tener que recordar que cuando llega la hora, siempre hay algo más importante que vale más que lo que sea que tengo para decirte, que vale más que todo mi ser. Para no entender por qué me buscas y me dejas pagando las cuentas de este amor que ya no tiene vuelta atrás. Escondo el dolor porque no se como explicarte que las heridas han cerrado pero las cicatrices me recuerdan que ciertas cosas han pasado, que esas situaciones me han cambiado y han hecho de mi la que hoy en día soy. Al menos dime, deja en claro, dime si quieres que me quede o me vaya porque no puedo seguir haciendo caso omiso cuando veo cómo te revuelcas en brazos de otras, entre copas, cubriendo todo el dolor que llevas contigo donde quiera que te hayes mientras me dejas apostando que en sus ojos, vez los míos, que me recuerdas en la cara de cada mujer que besas. Amor, un día espero que te des cuenta del error que has cometido, de lo que me has lastimado dejandome caer cuando más te necesitaba.



No creo en las casualidades mi amor, noches que giran a tu favor... 
Sangre azul, en el renglón, te convertiste en el ángel que me salvó... 
Descargando todo su temor, no hay después, en el amor... 
Noches que acarician sueños, noches que acarician sueños.. 
Un as bajo la manga te va a quedar, aunque acostumbres a no ganar... 
No aguantas esperar, llegaste tarde al banquete del amor... 
Y la verdad, no hay cosa peor, que vivir sin pasión..



martes, 18 de febrero de 2014

Es como estar viviendo en un mundo donde no hay tiempo, me he pasado noches y noches llorando sin falta, mirando un punto fijo intentando no pensar en nada.
Lo más triste es que no necesito pensar para llorar, sale de mí como si tuviera la necesidad, como si fuera algo como respirar.
Uno podría pensar que teniendo amigos, amigas, novio, las cosas se simplifican. Es sumar uno más uno, tendría que dar dos. Pero no, no siempre la gente entiende, no siempre la gente sabe que tiene que hacer.
O no siempre quiere entender. A veces uno tiene que ser feliz para que lo sepan querer, no todos reaccionan bien cuando después del cliché de un Como estás? responden 'mal'.
Pero si en verdad querías una mentira, me tendrías que avisar de antemano, porque en ese entonces yo decidiría fingir para vos. Como intento hacer conmigo, fingir que estoy bien
Y si me preguntan porque estoy mal, tampoco podría contestar, creo que cuando se llega al punto de llorar tanto, uno pierde un poco el sentido del porque. Porque me pasa esto? Porque me siento así? Porque no puedo parar? Porque tengo que existir? Porque?.
Y quizás empezó todo como algo chiquito, pero eso es como una grieta, y ahí empezas a ver las cosas como son, a ver que tus amigos no saben que decir, a ver que tu novio si estás mal prefiere no hablarte, a ver que en realidad estás un poco sola. Bastante sola.
Y terminas estando en compañía de tu cabeza que está bastante desequilibrada, de música que te entiende más que todos los que tenes alrededor, y el corte de un sacapuntas que no sabes si usar pero querés tener cerca por las dudas.
Ya me cansé de pretender que estoy bien. Me siento para la mierda y lo voy a transitar como se me cante.
Y así se amaron, y los atropellaron.
Mientras, ella tocó un blues y él su blusa, 
haciendo poesía a su musa.

Fueron inmortales a cada latido
ignorando que algún día entre ellos dos solo quedaría olvido.

Se fue, y no volvió a mirar atrás.
Le vio marcharse volando a ras del suelo o quizás del cielo, 
besando todos sus miedos. Y fueron sus ojos 
una 9mm apuntándole en la nuca, suplicándole que no la olvidara nunca.

Se apoderó de ella el temor, que la invitó a avanzar
aun estando inmóvil por la cordura de su ausencia.