Y siempre volvías a mí. De una manera o la otra. Con una canción, una frase, quizás algo que le hacías decir a tus amigos "casualmente" cuando pasaban a mi lado. Con una mirada mientras abrazabas a otra persona, caminando por la calle de determinada manera. Diciéndome que todavía me querías, o que me odiabas con todo tu ser.
Siempre encontraste la manera para hacerte notar, para no desaparecer de mí. Para no dejarme sentir que podría dejarte. Puedo notarlo, puedo decir con seguridad que no sos capaz de irte, porque no querés o porque no podés, pero no importa eso.
Lo que importa es que sabes que cuando volves, borrás tu ausencia de mi cuerpo para hacerte querer de nuevo, para recordar todo lo que viví con vos, todo lo que siento por vos. Porque cuando volvés, por un segundo es todo igual, y por eso yo no te puedo olvidar. No te puedo borrar.
Sé que no te vas, porque si te fueras confirmarías tu ausencia, y de una manera u otra yo tendría que dejarte ir. Tendría que olvidarte. Pero no queres que te deje ir, ni que te olvide, necesitas que te necesite. No sé si por amor o por otra cosa, pero sé que no me equivoco.
Vuelves a mí, porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario