miércoles, 28 de mayo de 2014
El olvido está tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas, y hay que tirar rencores por la borda. En el fondo el olvido es un gran simulacro. Nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar. Un gran simulacro repleto de fantasmas, esos romeros que peregrinan por el olvido como si fuese el camino de santiago.
El día o la noche en que el olvido estalle, salte en pedazos o crepite, los recuerdos atroces y de maravilla quebrarán los barrotes de fuego, arrastrarán por fin la verdad por el mundo... y esa verdad será que no hay olvido.
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