¿Que importa que me mientas, si luego me sonríes? Siempre vuelvo a ser la persona que estoy intentando no ser, últimamente había conseguido que las cosas me dieran igual, pero al final nada funciona. Noches hubo en que me creí tan segura de poder olvidarlo que voluntariamente lo recordaba. De pronto me arrepentí de haber llegado a esos extremos, con mi costumbre de analizar indefinidamente hechos y palabras.
Mi prioridad es alejarme de ti y no morir en el intento. Lo difícil es encontrar a alguien a la medida de tu desastre... Te odio, más que nada, por que me atraes, sin que poseas fuerzas suficientes para unirme a ti.
Solo te pido un favor, no compartas esa sonrisa con nadie más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario