lunes, 7 de abril de 2014

De pronto, abrí los ojos y se me rompió el corazón. Nunca me ha servido de consuelo saber que vivimos bajo el mismo cielo, y vemos la misma luna. Si no te tengo, es como si no tuviera nada. Estoy sufriendo esa crisis de no saber cuál es mi lugar, ni dónde estoy, ni con quién, ni por cuánto tiempo, ni por qué. Y eso es todo.
Por las noches tendemos a decir todo lo que callamos; y la profundidad de la herida dependerá del tiempo que llevamos amando al dueño del cuchillo. Él era el tipo de amor que recordaría por siempre, pero no el tipo de amor que duraría para siempre.

Te doy mil gracias por quererme como soy.


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