jueves, 6 de abril de 2017

Tres de la tarde, despierto con el ruido de los niños jugando en el patio. Qué mañana tan desencantada, incluso no es mañana, es tarde y es hoy. 
Quiero llamarte, no me da la cara para pedirte otra vez perdón. 
Quiero abrazarte pero no llegan mis brazos, estás tan lejos en otra habitación, esperando por volver,
contando atardeceres, mientras yo me olvido de vivir, me olvido de sentir.
Tropezando otra vez, la piedra sigue ahí, tengo que cargar con ella y dos por tres frente de mí me hace caer. 
Te quiero tanto. Te quiero tanto. Te quiero tanto, mi amor. 
Quisiera pegarle un tiro en la cabeza a esa persona que anda por ahí, fumando mis cigarros, usando mis zapatos pero el idiota está dentro de mi. 
Te quisiera sorprender, pero no sé que hacer. Tus expectativas son mucho más grande que mi ser, y si un día sigo aquí, la piedra va a volver...yo tendré que aprender a tomar de tu mano (y no caer). 
Si llorás en un rincón porque ahí nadie es feliz, buscás contención porque sentís que no existís. 
Debo abrigar tu corazón, iluminar tu día gris. Pero nadie lo ilumina, estoy ausente y vos seguís.  Esperando por volver, contando atardeceres mientras yo me olvido de vivir, me olvido de sentir. 

Tropezando otra vez, la piedra sigue ahí, tengo que cargar con ella y dos por tres frente de mi me hace caer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario